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Cavilaciones a pocos días de la primera vuelta

Por: William Cruz Suarez

Domingo 22 de mayo/2022, 8:00 p.m.

Se cerró (por fin) la campaña presidencial, una campaña atípica y que será recordada porque fue lamentablemente mediocre y confusa. Es momento de reflexionar sobre nuestro futuro y nuestra responsabilidad frente a las alecciones del próximo domingo.

I. Alguna vez me cuestione si la política era una ciencia perversa o una ciencia que pervertía a los que la practicaban, concluí que no era perversa, (es indispensable en una sociedad democrática), también concluí que los políticos “profesionales” que viven de ella y la practican competitivamente, (por ejemplo, saltando de un partido a otro) no por servicio a los demás sino para aprovecharla en su propio beneficio, la degeneran!, la degeneraron!, la convirtieron en algo siniestro; y estos dirigentes, se constituyeron en una casta perversa y con su pernicioso ejercicio la desnaturalizaron frente a los ciudadanos.

Ese clan corrupto que se apodero de tan noble actividad, la convirtió en una sombra siniestra, que usan para confundir, dividir y finalmente y más grave para polarizar a la sociedad, a tal punto que quedamos capturados por otra nueva violencia, a partir de ideologías extremas que solo las esgrimen para defender intereses personales, también comprendí que esa es la marca de la historia bicentenaria de Colombia. ¿Podremos cambiarla? “…. o cambiamos o nos cambian!” dijo en un arranque de sinceridad un antiguo y tradicional jefe político antioqueño que presidió el congreso en hace 20 años y ahí siguen “totiados” de la risa y haciendo de las suyas. Los resultados de las elecciones parlamentarias del pasado 13 de marzo no dan muchas esperanzas, más de lo mismo y peores, todo igual, salvo por unas pocas golondrinas que no harán verano. ¿¡Será nuevamente un congreso de componendas, mantendrá su incapacidad para legislar y su capacidad para negociar a partir de alianzas y coaliciones!?

II. Esta campaña presidencial, en la que se juega tanto -siempre se juega mucho- enfrenta problemas y dudas, intrincadas y confusas, dificilísimas de resolver. ¿Por quién votar y por qué? La pregunta correcta sería: Que necesitamos, ¿qué queremos y quien puede dar resultados? 

– Las dudas nacen de la imposibilidad de conocer a fondo las propuestas de los candidatos, reducidos ahora a seis, pero cuya composición demuestra además de polarización, un fraccionamiento dañino y una incapacidad para construir proyectos políticos en función de la sociedad y no de sórdidos intereses, muestra de ello las costosas consultas que vivimos junto a las elecciones parlamentarias, (¿todas fueron necesarias?). El espectáculo de gallera no deja ver las propuestas. como establecer si son viables, son demagógicas, son populistas? En las campañas de este año hemos visto, acusaciones, señalamientos, denuncias e insultos, no importa si acaban con el proyecto al que se vincularon, temprana o tardíamente, con tono de superioridad moral quieren acabar con el contrario para sobre sus escombros subir un peldaño en sus aspiraciones, para atacar al siguiente. 

– Los medios recogen esos sucesos, dan para un titular que mejora el rating, y los periodistas pueden pontificar sobre las conductas de los candidatos y monetizar en el titular lo menos importante, los escándalos venden, la verdad y las ideas no, eso aburre y además generan debates que los dejarían mal parados, pues por lo general su atrevimiento nace de su ignorancia, prefieren los debates donde colocan contra la pared a sus entrevistados (victimas), así es como han cobrado un protagonismo descomunal hasta convertir su imagen en algo más importante que la noticia. Dicho de otra manera, ellos deciden que es lo que el público debe conocer y lo peor como lo deben interpretar. En otro extremo aparece un cambio –de hace un par de días- que de bulto se nota, como y porque pasan en una semana del irrespeto y el ataque a un candidato, a una actitud sumisa y complaciente, quien tendrá la explicación, la entrevistadora o el dueño del medio. ¡En ambos casos la obligación de imparcialidad y de servicio público de los comunicadores no aparece!

– Los resúmenes sobre las propuestas publicados son superficiales, los debates son insustanciales y la información sobre la campaña llego a la página anterior a los clasificados. Los debates los dirigen moderadores que parecen azuzadores. Las crónicas contradictorias sobre las falencias de la Registraduría nos llenan de temor e incertidumbres, no explican que paso, solo denuncian y piden cabezas y los candidatos de las extremas gritan en coro “fraude”. Cada vez estamos los ciudadanos más alejados de la verdad, encasillados en notas fragmentarias y acomodadas y lo peor comprometidas.

– Las encuestas parecen interesadas en lograr ciertos resultados y los encuestadores dan tantas explicaciones, que lejos de aclarar oscurecen. Sin importar las metodologías y las fichas técnicas, las contradicciones en sus resultados y en sus interpretaciones son confusas, no son creíbles. Muestran una tendencia sobre quien obtiene más intención de voto, pero de lejos no recoge la opinión, pero influye en el sentir del elector; me explico hay gente que a la luz de las encuestas varia su voto o porque quiere sentirse ganador o porque quiere darle utilidad a su voto.

III. Nos tocara esta semana en silencio definir qué marcaremos en el tarjetón el próximo domingo en la soledad del cubículo de cartón. 

Las extremas aparecen permanentemente como competidores seguros en la segunda vuelta. Entre las encuestas, los medios y la lamentable actuación de algunos de sus miembros y en especial de la disociadora a última hora invitada (que feo); han vendido la idea que el centro no existe, que su candidato no llega y que el voto debe ser útil. Que el centro es tibio y que la ¿biblia? dice que a los tibios se les debe expulsar. Una senadora electa por la extrema izquierda aparece explicando como quemaron al candidato del centro, escandalo de unas horas y pasamos al otro rollo. ¿Porque tenían el objetivo de quemarlo? ¿Porque tanta saña? La respuesta es evidente, era el único que podía derrotarlos. En el país hay por un lado un rechazo a la clase política tradicional, rechazo explicable, un fastidio con la corrupción, y un desencanto por la inequidad que ha conducido a una situación social calamitosa, pero por otro lado hay un hastío comparable (quizás mayor) con lo anterior; la división y el enfrentamiento a la que nos ha llevado el discurso de las extremas, aburridos de la promoción de odios y del coliseo romano, en que se convirtió la política colombiana, donde solo se gana o se pierde, se vive o se muere, se tiene el poder o no se tiene, la inmensa mayoría de los colombianos sin atender al sesgo ideológico, se hermanarían en una posición de centro, eso no lo podían permitir las extremas, en especial la izquierda adueñada del discurso contra una clase política depredadora (contradictoriamente aceptaron a varios de esa ralea). Y lograda su tarea termino filtrándose un video en el que confesaron su grosera estrategia y contaron como preparaban otra andanada contra el candidato de la derecha. 

IV: Inteligencia inextricable. 

“Pero Petro tiene problemas serios problemas para ser un buen presidente: su estilo caudillista le hace difícil construir equipos cooperativos y muestra un talente autoritario y poco proclive a buscar acuerdos, como lo mostro su propuesta de decretar un estado de excepción apenas llegue a la presidencia. Todo esto es problemático, especialmente en un país polarizado y con un estado de derecho frágil.

En este contexto, Fajardo es mejor opción. ……

Por eso si Fajardo no logra la remontada y a pesar de mis dudas, en segunda vuelta votare por Petro.”

Lo encomillado lo escribió recientemente en su columna de El Espectador, uno de los abogados más importantes e inteligentes del país, que con la característica de su innegable y soberbio talento ha marcado un camino de defensa de la constitución, pero ahora nos avisa la clara contracción de su enredada posición; no es coherente votar por un “caudillo de talante autoritario…. etc..” que piensa “decretar un estado de excepción apenas llegue a la presidencia.”, cuando se ha defendido la institucionalidad, solo una posición de extrema ideología explica semejante contradicción.

Otro columnista, que conoce muy bien la extrema izquierda, escribe que pese al desastre de su campaña votara por el candidato del centro, otros dirigentes de izquierda “moirderada” militantes del centro avisan su voto en blanco y otros cuantos que vergonzantemente votaran por Fico. Me pregunto si todo esto es coherente.

V: El voto debe reflejar la OPINION íntima y personal que cada elector tiene sobre lo que debe ser el programa para escoger y el candidato a elegir. ¡La clase de gobierno que quiere! Los programas publicados son clandestinos, han sido invisibilizados por los titulares y las crónicas esas si detalladas de los ataques y enfrentamientos, acusaciones y denuncias que se hacen los competidores, habrá que buscarlos, para establecer cuál es el mejor. Escoger el que haga énfasis en educación y solidaridad, en desarrollo social y equidad, en explotación juiciosa de nuestros recursos y tierras, en transiciones y mejoramiento de los sistemas de salud y pensiones, en respeto y conservación de los derechos de los ciudadanos, en exigir el cumplimiento de las obligaciones de todos los miembros de la sociedad, que proponga cambios institucionales pacíficos que cohesione la nación con valores de igualdad y por sobre todo que se proponga hacer un gobierno que se dedique a resolver problemas, no que se dedique a ¡crearlos!. El Candidato preferiblemente debe ser una persona ponderada para tomar decisiones, sensata para enfrentar las crisis, de carácter para establecer prioridades, paciente para dialogar y claro para fijar posiciones políticas y proponer las líneas de acción legislativa de cara al país. Alguien con experiencia, también, están para evaluar los resultados de cuatro candidatos como alcaldes de sus ciudades quien lo hizo mejor. Pero por sobre todo alguien alejado de los extremos y las pasiones.

No votar contra nadie, ni por miedo, ni por lo que dicen las encuestas, ni la prensa, votar libremente por lo que queremos y por lo que creemos. ¡Solo alejados de los extremos podemos construir una Colombia justa e igualitaria en PAZ!

Parodiando la consigna de hoy del candidato Gutiérrez: O NOS UNIMOS O NOS SIGUEN JODIENDO LAS EXTREMAS.

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