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Justicia de ruana

En la madrugada del 13 de septiembre de 2021, Enrique Vives Caballero conduciendo borracho su camioneta de alta gama a toda velocidad arrolló a siete personas. Mató a 6 personas y dejó herida a otra.

El empresario, como llaman en los medios a Vives Caballero fue condenado a pagar apenas 7 años y ocho meses de prisión domiciliaria en su lujosa casa de Pozos Colorados en Santa Marta.

El empresario, cuenta la noticia, se comprometió a no volver a conducir borracho. Eso fue todo. Ni siquiera le suspendieron la licencia de conducir.

Como, según las noticias, Vives aceptó la propuesta que le hizo la Fiscalía, ya no irá a juicio y se da por culminado el proceso judicial en su contra. 

Vives ha indemnizado a las familias de cinco de las seis víctimas. La aseguradora de la camioneta que conducía continúa negociando con la otras y con la del menor sobreviviente.

Para recibir la plata las familias debieron aceptar que el delito imputado al empresario pasara de homicidio doloso a culposo.

Todos esos beneficios, ofrecidos por la Fiscalía, fueron posibles porque el abogado de Vives logró desacreditar las pruebas de alcoholemia que le practicaron y que arrojaron grado 3.

La defensa se valió de que el conductor de la camioneta no fue sometido a una prueba clínico-forense o de alcoholemia con Medicina Legal, que es un requisito fundamental cuando un accidente deja víctimas mortales.

Ese examen en cambio sí se lo practicaron a los cuerpos de las víctimas y concluyó que al momento en que caminaban por una de las barandas de la doble calzada, se encontraban en estado de alicoramiento.

Para la Fiscalía resultó que los borrachos fueron los muertos y no quién los mató. Que manejar borracho a alta velocidad no es agravante y que, a cambio de una indemnización – reparación a las víctimas le dirían en otras instancias – todo vale.

Claro, los apellidos del empresario son Vives Caballero. Unos apellidos importantes en Santa Marta, el Magdalena y la Costa Caribe.

Otra bien distinta si hubiera sido taxista, por citar cualquier oficio y su apellido González, Martínez o Rodríguez. 

En Colombia, lo han dicho siempre los abuelos, la justicia es para los de ruana.

Ahora que lo pienso. En Colombia fiscales, jueces y magistrados deberían usar ruana.

La toga les queda grande.

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