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Las falacias

Por: Fernando Salgado MD

Las falacias, son esas brechas de la lógica que invalidan los argumentos, no siempre son fáciles de detectar y pueden pasar como simples inconsistencias evidentes. Otras falacias son más sutiles y no son fácilmente detectadas, pero en general puede decirse que son razonamientos inválidos o engañosos con apariencia de correctos, que solo pretenden ser convincentes.

Tener una comprensión de estas falacias lógicas y argumentativas, es sustantivo para ayudarnos a analizar con mayor confianza los argumentos y las afirmaciones en las que participamos y escuchamos a diario.

En Política y particularmente en los debates electorales como el que vivimos hoy en nuestro país, son dos los tipos de falacias que más se utilizan, la falacia “ad hominem” en la que los ataques personales son contrarios a los argumentos racionales. En lógica y retórica, un ataque personal se llama “ad hominem”, que en latín significa “contra el hombre”. Ello es, que, en lugar de avanzar en un buen razonamiento, una falacia ad hominem reemplaza la argumentación lógica con un lenguaje ofensivo no relacionado con la verdad del asunto.

Más específicamente, es una falacia de relevancia en la que alguien rechaza o critica la opinión de otra persona sobre la base de características personales, sus antecedentes, su apariencia física, su condición socio-económica, su raza, religión u otras características irrelevantes para el argumento en cuestión.

La segunda Falacia frecuente en estos casos de la política, es la falacia populista también denominada argumento “ad populum”, que supone que algo es cierto (o correcto o bueno) porque otras personas están de acuerdo con la persona que lo afirma. Esto es, se acepta algo que se dice porque es popular.

Son esos razonamientos inválidos o engañosos con apariencia de correcto y que pretenden ser convincentes, los que escuchamos hoy a diario en Colombia, olvidando que cualquier comunicación honesta debería prescindir de ellas, por lo que conviene a todos estar muy atentos y poder detectar estas falacias e invitar a una discusión o un debate del pensamiento racional y lógico y poder de esta manera detectar errores en las conclusiones o en las premisas de un determinado argumento, precisamente para evitar razonamientos falaces, que son los que nos impiden llegar a conocer la verdad de los hechos y nos hacen más susceptibles a la manipulación y la tergiversación.

En otras palabras debemos, como dicen las señoras, tener la cabeza bien puesta.

Leía recientemente al periodista Ricardo Silva Romero y escribió una frase que nos describe muy bien a todos “no hay nada más colombiano que ser inclemente con Colombia” y ciertamente tiene mucha razón.

Las falacias lógicas y argumentativas son, en definitiva, afirmaciones sin fundamento que a menudo se proclaman con una convicción que las hace sonar como si fueran hechos probados.

Sean cuales sean sus orígenes, las falacias pueden adquirir un significado especial no siempre bueno cuando se popularizan en los medios y se convierten en parte de los dogmas propios de una sociedad. Por eso es importante saber detectarlas y combatirlas.

Por supuesto son muchas más los tipos de falacias de las que ya mencionamos, aquellas y que se estudian en lógica denominadas de hombre de paja, la falacia de apelación a la autoridad, aquella de la falsa equivalencia o la argumentativa, la de costo hundido o la falacia circular, las falacias de generalización apresurada también muy frecuentes por estos días en Colombia, las falacias del falso dilema o las de la correlación y la causalidad, y una no muy conocida la falacia de post hoc que es la abreviatura de “post hoc ergo propter hoc” que significa (después de esto, por lo tanto debido a esto) y es esa falacia que ocurre cuando confunde algo con la causa solo porque vino primero, es decir, el hecho de que algo haya sucedido antes no significa que haya sido la causa de eso. Esta falacia además suele ser la responsable de muchas supersticiones y falsas creencias.

Un buen ejemplo de esta última falacia muy frecuente en Colombia, es el resfriado común o porque no el Covid 19, que ya hoy todos sabemos dura unos pocos días, pero si alguien se toma una pastilla de cualquier vaina aun sin ser un medicamento es decir que no tiene ningún efecto más allá del placebo y se cura pasada una semana, pensará que ha sido esa pastilla, o la ivermectina o el hipoclorito o las compresas de ajo, la que le ha curado, cuando en realidad lo único que ha sucedido es que han pasado los días de rigor para que la persona vuelva a estar sana de nuevo.

En fin, así son las falacias, solo espero que esta breve reflexión nos sirva para detenernos a pensar y reflexionar sobre ellas, pero reitero hoy más que nunca debemos ponderar y cuidarnos de esas falacias “ad hominem” y de las falacias “ad populum”, que son las que nos tienen enredados en estas discusiones bizantinas que poco valor agregan a la discusión lógica y sensata, pero que si causan mucho daño.

Fernando Salgado MD

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