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El cese el fuego con el Grupo de los 5 ni bilateral, ni de acuerdo

El 31 de diciembre las 10:45 de la noche el Presidente de Colombia, Gustavo Petro sorprendió al país y a la comunidad internacional con un anuncio que fue recibido con alborozo, aún por algunos miembros de la oposición:

“Hemos acordado un cese bilateral con el ELN, la Segunda Marquetalia, el Estado Mayor Central, las AGC y las Autodefensas de la Sierra Nevada desde el 1º de enero hasta el 30 de junio de 2023, prorrogable según los avances en las negociaciones.

La paz total es una realidad”

Todos dimos por cierto el acuerdo. No había razón para dudar de la palabra del Presidente de la República tratándose de uno de los pilares de su gobierno, la paz total.

Entendíamos que dado lo frágil y compleja que es la negociación de un acuerdo de paz, su principal protagonista no iba a poner en riesgo, bajo ninguna circunstancia, la credibilidad y confianza que es esencial construir en primer lugar en las mesas de negociación y después entre los colombianos, todos los colombianos y la comunidad internacional.

Se trataba, lo dije en el primer episodio de mi podcast 2023, de un acuerdo sin precedentes en Colombia por el número, origen y naturaleza de los grupos ilegales involucrados y porque tenía fecha de caducidad.

Como había muchas preguntas sin respuesta advertí al final del programa que había que esperar la expedición de los Decretos anunciados por el ministro del Interior, Alfonso Prada para conocer todos los detalles.

Pues no hubo que esperar los decretos porque el ELN le metió ayer un alfiler al globo.

“La Delegación de Diálogos del ELN no ha discutido con el Gobierno de Gustavo Petro ninguna propuesta de Cese el Fuego Bilateral, por tanto aún no existe ningún acuerdo en esa materia”, dijo esa guerrilla en un comunicado del Comando Central fechado el 1 de enero de 2023.

Y advirtió:

“En diversas oportunidades hemos señalado que el ELN sólo cumple lo que se discuta y se acuerde en la Mesa de Diálogos donde participemos. No puede aceptarse como acuerdo un decreto unilateral del Gobierno”.

Pero dejó abierta la posibilidad de revisar el tema después de agotar la agenda pendiente en su próxima ronda de negociación en México.

“Entendemos el Decreto del Gobierno como una propuesta para ser examinada en el siguiente ciclo.”

Fin de la discusión entre el gobierno y el ELN, pero el comienzo de la discusión en medios y redes sociales.

¿Qué pasó aquí?

Que lo que dijo el Presidente Gustavo Petro terminó pareciéndose más a un propósito de año nuevo que a un avance sólido y cierto en la búsqueda de la paz total.

Y lo grave es que pueden venir más desmentidos porque cuando uno lee los cinco  Decretos expedidos entiende de inmediato que el “acordado un cese bilateral”, como lo llamó el Presidente Petro, ni fue acordado, ni es bilateral.

Empecemos por el hoy derogado Decreto 2657 de 2023 que ordena “la suspensión de operaciones militares y operativos policiales en contra de los miembros del ELN que participen en el proceso de paz”

Para darle sustento legal a esa orden el Decreto se apoya en varias Leyes y Decretos reglamentarios y en un clamor de las comunidades de las regiones del país en conflicto.

Hasta ahí, bien.

El asunto se complica cuando llega a las razones que alega para concederle ese beneficio, no pedido, al ELN porque el gobierno parte de supuestos que, según el Comunicado del ELN, no fueron acertados como este párrafo:

“ Que el pasado 21 de noviembre de 2022 se instaló la Mesa de Diálogo de Paz con el ELN y el día 24 de diciembre de 2022 el Ejército de Liberación Nacional ELN inició un cese unilateral de fuego”.

Eso es todo.

El Decreto habla de que más delante de común acuerdo con el ELN establecerán unos protocolos que las partes se comprometerán a cumplir y otros detalles de menor importancia.

En lo que sí es muy claro el Decreto, este y sus otros 4 hermanos menores, es en la orden a la fuerza pública:

Artículo 2º. Ordenar la suspensión de operaciones militares y operativos policiales en contra de los miembros del ELN que participen en el proceso de paz y se encuentren dentro de los procedimientos para la ejecución del Acuerdo del CFBTN y los protocolos pertinentes.

La suspensión de operaciones militares y operativos policiales se hará sin perjuicio del cumplimiento de la función y obligación constitucional y legal de la Fuerza Pública de preservar la integridad del territorio nacional, el orden constitucional y legal y asegurar las condiciones necesarias para el ejercicio de los derechos y libertades públicas en todo el territorio nacional.

Artículo 3º. Los miembros de la Fuerza Pública están obligados a dar estricto cumplimiento a la Constitución Política, la ley y las demás normas internas e instrumentos internacionales de protección a los Derechos Humanos y respeto al Derecho Internacional Humanitario. Sus actuaciones estarán enmarcadas en el principio de buena fe.

Artículo 4°. En todo momento y bajo cualquier circunstancia debe tenerse presente que las acciones de la Fuerza Pública, que se realicen en virtud del presente decreto, se efectúan bajo el marco de un proceso de paz autorizado expresamente por el presidente de la República permitido por la ley y ordenado por la Constitución Política como un mandato para todos los colombianos.

¡Ni una sola exigencia para el ELN! Ni una sola. Cómo tampoco la hay para los otros grupos armados incluidos en el propósito de año nuevo

Esperábamos encontrar claridad en los Decretos sobre las condiciones que el gobierno les exigiría a los cinco grupos a cambio de suspender las operaciones militares y policiales en su contra. No las hay. Para ninguno.

Los Decretos no les exigen, por ejemplo, que no sigan asesinando líderes sociales.

De hecho ayer mataron a otro en Tumaco, Nariño.

Tampoco les exige dejar de matarse entre ellos o de evitar que las comunidades a las que dicen atender el gobierno, queden atrapadas en la mitad del fuego cruzado. Nada de nada.

¿Qué dicen entonces los otros Decretos?

Varias cosas. Algunas curiosas y otras verdaderas revelaciones. Ustedes escojan como las clasifican.

  1. Que las FARC-EP están vivitas y coleando.
  2. Que están divididas en dos grupos, el llamado Estado Mayor Central cuyo líder visible es alias Iván Mordisco y la Segunda Marquetalia que dirige Iván Márquez desde Caracas, Venezuela.
  3. Que como esas dos vertientes de las FARC-EP han manifestado algún interés en dialogar el gobierno decide ordenarle a la fuerza pública suspender las operaciones militares y policiales en su contra. Y pare de contar.

Ah y un detalle para averiguar. En el Decreto 2660 de 2023, que se refiere a la Segunda Marquetalia, vienen incluidos otros grupos de los que no hay mucha noticia: el CDF-EB, Coordinadora Guerrillera del Pacífico.SM.

Sabrá Dios quién diablos son, a qué se dedican y en donde operan.

Los Decretos relacionados con el Clan del Golfo y las Autodefensas de la Sierra Nevada traen otro detalle por aclarar, la definición del tipo de proceso que se adelantará con ellas.

El ministro de Interior, Alfonso Prada había explicado que con los movimientos guerrilleros como el ELN que aún tienen alguna justificación política habría proceso de diálogo y que, con los narcotraficantes y paramilitares puros y duros serían proceso de sometimiento a la justicia.

Pues esa separación de roles no aparece. El gobierno se inventó una nueva categoría.

La llaman “mecanismo de diálogo socio jurídico”.

¿Qué es? ¿En qué consiste? Ni idea.

Algunos periodistas lo asocian con la idea del sometimiento a la justicia al que se refirió el Ministro Prada y que ya se ha utilizado en el pasado. Pero es eso. Una interpretación.

Cómo diría Fabio Humar, un abogado y profesor de derecho al que consulto con frecuencia, “En esa definición cabe cualquier cosa”.

Que Dios nos coja confesados.

En conclusión

Después de escucharme y leerme este cuento ustedes se deben estar preguntando y entonces ¿qué carajos pasó aquí?

Varias cosas. Casi todas con consecuencias desfavorables para el gobierno y su proyecto de paz total.

Gustavo Petro metió la pata por andar de culipronto como dirían las señoras. Mostró el cobre. Dejó ver que tiene afán de sacar adelante su idea de paz total al precio que sea y eso será leído como debilidad por sus contrapartes en las mesas de negociación.

Eso ya lo sabíamos. Todos los gobiernos entran a los procesos de negociación con la desventaja del reloj en contra, pero no ayuda, como lo acaba de aprovechar muy bien el ELN, mostrar que uno tiene afán.

Ojalá me equivoque, pero sospecho que otros miembros del Grupo de los 5, seguirán el ejemplo del ELN para sacar ventaja.

Especialmente las FARC-EP resucitadas por los Decretos presidenciales que no sólo reconocen su existencia, sino que hacen quedar como un cuero a Juan Manuel Santos, los jurados del Nobel y todos los que venían sosteniendo contra las evidencias que las FARC-EP ya no existían.

Y pues ahí están de cuerpo presente y ahora reconocidas oficialmente.

El gobierno trató de poner contra la pared al Grupo de los 5 frente a las comunidades que según el discurso oficial claman por el cese de fuego.

Intentó mostrar que el gobierno tiene toda la voluntad de parar la violencia, pero los grupos armados se resisten a pesar de su generosidad. Excesiva a mi juicio.

Va a sonar duro esto, pero con todo respeto señor Presidente, esa buena intención no les importa a guerrilleros, paracos y narcotraficantes y las comunidades no se lo van agradecer hasta que no sea verdad.

Así que el tiro le salió por la culata porque además de enviar señales de debilidad quedó mal con todo el mundo incluidos los militares que se enteraron de la orden de suspender las operaciones militares por Twitter.

En resumen. Ni hubo acuerdo, ni el cese el fuego será bilateral.

Los únicos que deberán respetar la orden presidencial serán los soldados y los policías. Que no dicen nada, pero sienten y piensan.

A propósito de Twitter. La propia red social reveló documentos que demuestran el indebido apoyo de Rusia a la elección de Gustavo Petro como Presidente de Colombia. Las consecuencias que eso tendrá están por ver y analizar, pero esa es harina de otro costal.

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